Capitulo 4. ¿Quien era el?
-Porque estas aquí?- Pregunte curiosa-Eres amiga de... Sungjae?-
-Quien?-
-No finjas, se que lo conoces-Me miro fijamente y me intimidó un poco
-Si sabes que lo conozco por que preguntas?- Contesté nerviosa y el agachó la mirada
-Mañana vengo por ti para irnos a la escuela juntos-
-Porqué harías eso? No somos amigos-
-Podemos serlo, te veo mañana- Comenzó a caminar, lo mire y vi como se alejaba, no le di mucha importancia y entre a casa.
Al llegar a mi cuarto comencé a cargar mi celular por que se había quedado sin batería, por estar escuchando música todo el tiempo. Me habia parecido extraño el hecho de que mi madre ahora estaba en casa, ya no salía a trabajar, sólo esperaba que no renunciará a su trabajo por cuidarme.
Al checar mi celular me di cuenta que tenía muchas llamadas perdidas de Clara, así que la llamé y antes de poder decir algo ella habló
-Ayúdame Irene, por favor- Susurro con voz entre cortada
-Que tienes?- Pregunte asustada
-Ayudame, por favor. Ven a mi casa, te necesito-
-Pero estas bien?-
-No- Comenzó a llorar y escuche un grito.
La llamada se cortó y no sabía que hacer, no podía ir sola pero tenía que ayudarla y ¿si llamaba a la policía? Me puse demaciado nerviosa y no hacia nada.
Me puse una chamarra y tomé mi celular con mi mochila, salí de mi casa corriendo, me dirigí hasta su casa, no me preocupe por el hecho de llegar sola, ni siquiera sabía se había pasado.
Cuando llegue a su casa todo se veía normal, me recargue sobre mis rodillas porque estaba cansada. Camine a su puerta y la toque, entre y todo estaba normal no se veía como si pasará algo
-Clara- Grite mientras caminaba- Clara ¿Dónde estas?- Seguí caminando y subí a su habitación, me fijé de bajo de su cama y escuche un ruido en su armario.
-Clara?- Me aserque al armario- Estas bien?- Había la puerta y la vi sentada en el rincón y ella levantó la mirada viéndome, su rostro se veía pálido y sus ojos llorosos
-Irene- Dijo y saltó hacia mi abrazandome- Irene, no me dejes sola-
-Que paso?- La ayude a levantarse
-Había alguien en mi casa, Irene no me dejes sola, por favor- Decía llorando
-Te hicieron algo? Como era el o ella?- Pregunte preocupada
-Era un hombre- Cerro lo ojos- Era alto, sus ojos eran rojos... Yo- Se calló al piso- Era alguien malo Irene- Comenzó a llorar y se tapó el rostro- Había algo mas- Bajo sus manos poco a poco- El...-
-¿El?- Pregunte
-El decía tu nombre- Dijo tartamudeando- Irene, el mencionaba tu nombre- Me miro
-Que?- Susurre- Estas muy asustada, vamos a mi casa- La tomé por los hombros y caminamos hacia su sala, estábamos a punto de salir cuando escuchamos a alguien
-Irene-Dijo con voz demaciado grave y soltó una risa-Sabía que vendrias-
Seguí caminando hacia la salida y abrí la puerta y de jalón se cerró, Clara comenzó a temblar
-Creí que serías menos ingenua al venir sola, te subestime-
-Quien eres?-
-Porque no lo vez por ti misma- Comencé a voltear poco a poco y no había nadie detrás de nosotros, en ningún lado había alguien, regrese la mirada hacia la puerta para intentar salir, pero antes de poder mirar que o quien era, fui lanzada hacia atrás, con bastante fuerza, callendo sobre una mesa, levante la mirada, veia borroso, alcance a verlo tomando a Clara entre sus brazos.
Intente levantarme y me parecía difícil mover mi muñeca derecha, moví mis pierna y me sostuvo sobre mi mano izquierda, trataba de mantenerme en pie y sentí frío en mi cara, al tocarme me di cuenta que era sangre al mirar mis manos.
-Mírate, no puedes sostenerte por ti misma, eres tan ingenua-
-No conoces otra palabra que no sea ingenua?- Dije mientras intentaba soportar el dolor
-Claro, eres tan inocente pequeña Iri-
-¿Qué?- Lo mire sorprendida- Como me dijiste?-
-Parece que el golpe no te afecto-
-Tu lo hisiste- Lo mire y mis ojos se llenaron de lágrimas -Tu lo mataste! MATASTE A MI PADRE- Grite
-Bueno... Gracias por hacerme sentir as importante-
-Que quieres qui? LARAGATE!-
-No, no, no... Deberías controlar tu tono de voz-
-Ahora intentas matarme?-
-Si, eso quiero- Sonrio- Pero antes necesito algo que tu tienes-
-De que hablas- Sus ojos comenzaron a tornarse negros- Que eres- Susurre y soltó una sonrisa muy fuerte
-Valla que eres inocente, aún no sabes que... quien soy, soy tu peor pesadilla-
-¿Qué?- En mi mente comencé a recordar esa vez en el lago- Eras tu?-
-Yo?- Pregunto mirándome curioso
-Tu, el lago... yo- De pronto un golpe fuerte se escucho y volví a caer al suelo, pero esta vez sentí un golpe demaciado fuerte en la cabeza, intente quedarme despierta pero sólo alcanzaba a ver sombras- Estarás bien, sólo resiste un poco mas- Escuchaba que me hablaban pero no podía reconocer quien era- Ayuda a Clara, ella... a ella la lastimo- pude decir y mi respiración se cortaba.
Pase dos semanas en terapia intensiva debido al golpe fuerte en la cabeza y la espalda. Estuve conectada a un respirador artificial. Después de un mes me dieron de alta y fui a casa, me sentía demaciado débil hasta para hablar así que no mencione nada, sólo podía hablarle al doctor, cuando había despertado sólo estaba mi madre a mi lado.
-El mató a mi padre cierto?-
-De que hablas-
-El que me hizo esto mató a mi padre-
-Necesitas descansar y recuperarte-
-Mama, ya no soy una niña pequeña, ya me cansé de esto-
-Hija, aún es demaciado para ti-
-No me trates como alguien que no puede entender las cosas-
-Yo se que eres inteligente, sólo que aún no es tiempo-
-No crees que mientras más pase el tiempo va a ser más difícil que me digas-
-Siempre pensé que todo esto te lo tenía que decir tu padre-
-Ya no esta aqui- Dije y agache la mirada-Sólo estamos las dos, tienes que decirme que sucede-
-Te diré más tarde, necesito que venga alguien, el te podrá explicar mejor-
-¿El? Hay alguien más?-
-Son más de lo que piensas-
EXTRA
Esa misma tarde recibí una llamada de John, la madre de Irene lo había llamado, supongo que había decidido contarle todo al fin. Sería un riesgo para mi el que fuera a su casa, sabiendo que ahora no era nadie, comparado con ella o John.
Me dirigui a la antigua cabaña del padre de Irene, probablemente hacia mal al regresar ahí pero tenía que tener seguro el coyar de su padre y buscar un nuevo lugar donde protegerlo.
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